Las graves consecuencias de la poliserositis para la producción porcina intensiva: un caso clínico con alta morbilidad y mortalidad

Las graves consecuencias de la poliserositis para la producción porcina intensiva: un caso clínico con alta morbilidad y mortalidad

* Resumen del artículo Ungur A., 2024 Polyserositis in intensive swine production: a case study of high morbidity and mortality. Porc Res 14(1):11-16.

Naturaleza y relevancia de la poliserositis porcina

La poliserositis constituye una condición inflamatoria grave caracterizada por la inflamación simultánea de múltiples membranas serosas, incluyendo la pleura, el pericardio y el peritoneo. Esta patología supone una preocupación económica considerable para los sistemas de producción porcina, especialmente durante las fases de crecimiento y finalización, donde puede provocar elevadas tasas de morbilidad y mortalidad con un impacto significativo sobre la productividad y la rentabilidad.

La etiología de la poliserositis es típicamente bacteriana, siendo Glaesserella parasuis (anteriormente Haemophilus parasuis) uno de los patógenos más significativos implicados como agente causante de la enfermedad de Glässer, que cursa con inflamación fibrinosa de las superficies serosas, artritis y meningitis. Otros agentes bacterianos comunes incluyen Mycoplasma hyorhinis, que afecta principalmente a lechones destetados, y Streptococcus suis, un patógeno zoonótico capaz de causar meningitis, septicemia y artritis tanto en cerdos como en personas.

Factores predisponentes y coinfecciones

Los factores estresantes ambientales, como la deficiente ventilación, el hacinamiento, los cambios bruscos en la alimentación y el transporte, exacerban la susceptibilidad a estos patógenos, actuando frecuentemente como desencadenantes de brotes clínicos. Las coinfecciones virales, incluyendo aquellas causadas por el virus del síndrome reproductivo y respiratorio porcino (PRRSV) y el virus de la influenza porcina, pueden comprometer aún más el sistema inmunitario, conduciendo a una mayor gravedad de la enfermedad.

Descripción del caso

El brote objeto de este caso ocurrió en una unidad de finalización con capacidad para 800 cerdos que operaba bajo estrictos estándares de bioseguridad, incluyendo doble vallado, filtros higiénicos para el personal y un sistema de producción todo dentro-todo fuera. A pesar de estas medidas preventivas, aproximadamente el 20% de los cerdos desarrollaron signos clínicos cuando alcanzaron un peso promedio de 50-60 kg, a las 15 semanas de edad.

Los signos clínicos iniciales, observados en aproximadamente el 5% de los animales, incluían apatía, depresión y decúbito prolongado. La condición progresó rápidamente en una semana, alcanzando al 20% de los cerdos con manifestaciones de depresión grave, apatía pronunciada, dificultad respiratoria (respiración abdominal y oral), tos intensa, anorexia y fiebre. Aproximadamente 100 cerdos murieron en los primeros 10 días tras la observación de los primeros signos clínicos.

Hallazgos post mortem y diagnóstico

Las necropsias realizadas en 10 cerdos revelaron hallazgos graves. El examen externo mostró abdómenes distendidos, descarga nasal espumosa y cianosis leve-moderada de las mucosas externas.

En la cavidad abdominal, en todos los cadáveres se observó poliserositis moderada-grave, con los órganos abdominales adheridos entre sí por un material fibrinoso-gelatinoso y amarillento masivo, creando la apariencia de una masa sólida única. Tras la separación cuidadosa de las adherencias, se vio que las superficies serosas de todos los órganos estaban afectadas, observándose extensos depósitos fibrinosos y congestión moderada.

En la cavidad torácica los hallazgos fueron similares Se observó pleuritis grave con adherencias tan fuertes que partes del tejido pulmonar se desgarraron durante la separación del esternón. El saco pericárdico estaba engrosado y adherido tanto a la pleura como al epicardio, con líquido pericárdico anormal presentándose como una sustancia gelatinosa espesa de color blanco-amarillento. Los pulmones mostraban consolidación craneoventral, edema intersticial y alveolar, junto con hemorragias intersticiales multifocales.

Gestión del brote y resultados

Se realizó una investigación de la granja de origen de los cerdos. De acuerdo con el propietario, no se habían producido con anterioridad problemas de poliserositis. Sin embargo, la investigación reveló que en explotación de procedencia no se llevaban a cabo protocolos de vacunación ni para cerdas ni para lechones, lo que potencialmente contribuyó a la susceptibilidad de los animales a infecciones bacterianas sistémicas durante la fase de crecimiento.

Se implementó una estrategia de tratamiento integral, en la que todos los cerdos recibieron amoxicilina vía agua de bebida como terapia antimicrobiana de primera línea. Los animales que exhibían signos clínicos recibieron, además, inyecciones intramusculares de penicilina de acción prolongada combinada con meloxicam para controlar la inflamación y el malestar.

Tras el inicio del tratamiento, los signos clínicos comenzaron a mejorar y la tasa de mortalidad se estabilizó. La mortalidad total alcanzó el 16% del lote (128 animales), mientras que los cerdos supervivientes mostraron recuperación gradual, aunque las tasas de crecimiento y conversión se vieron afectadas de forma muy importante.

Implicaciones y recomendaciones

Este caso pone de manifiesto la necesidad de un enfoque proactivo en la gestión sanitaria de los sistemas de producción, siendo necesaria la implementación de programas de vacunación sólidos en las granjas de origen para mejorar la resiliencia de los lechones frente a infecciones sistémicas. Por supuesto, la minimización del estrés durante el transporte y el mantenimiento de altos estándares de bioseguridad a lo largo de toda la cadena productiva son esenciales para prevenir brotes.

Conclusiones clave del caso clínico

  • La poliserositis representa un reto sanitario y económico importante fundamentalmente en crecimiento y cebo, por su alta morbilidad, mortalidad y efectos negativos sobre el rendimiento productivo.
  • Glaesserella parasuis, Mycoplasma hyorhinis y Streptococcus suis son normalmente los principales agentes bacterianos implicados, agravados frecuentemente por coinfecciones víricas como PRRSv e influenza.
  • Factores como el estrés ambiental, la falta de vacunación y el transporte son elementos clave que pueden predisponer al desarrollo de brotes.
  • Una respuesta rápida con tratamiento antimicrobiano y antiinflamatorio puede contener el brote, pero las pérdidas pueden ser elevadas si no se actúa a tiempo.
  • La prevención mediante protocolos vacunales en origen y control del estrés es esencial para evitar brotes graves como el descrito en este caso clínico.

Referencias:

Ungur A., 2024 Polyserositis in intensive swine production: a case study of high morbidity and mortality. Porc Res 14(1):11-16. (https://porc.bioflux.com.ro/docs/2024.11-16.pdf