Lorenzo-Jose-Fraile-Sauce, Prevención

¿es interesante conocer el tipo de respuesta inmune generada por las vacunas?

Los animales pueden padecer enfermedades a lo largo de todo su ciclo productivo, las cuales pueden originarse por diversas causas, aunque destacan por su frecuencia e importancia aquellas causadas por bacterias, virus y parásitos. Para intentar disminuir el impacto negativo que puedan producir, se aplican medidas de medicina preventiva que estudia la prevención de las enfermedades y el mantenimiento de la salud y de las producciones animales al mejor nivel de rentabilidad.

Beneficios de la vacunación

Las medidas a aplicar pueden ser de tipo sanitario (higiene y desinfección, por ejemplo) o de tipo médico, entre las que destaca la aplicación de vacunas en los animales. Los métodos de vacunación o de inmunización artificial activa se basan en la aplicación de antígenos a un individuo para desarrollar una respuesta inmunitaria.  En concreto, las vacunas potencian la inmunidad adquirida frente a patógenos concretos, ya que esta es específica y tiene memoria. De hecho, la vacunación es uno de los métodos más eficaces para controlar las enfermedades infecciosas tanto en humanos como en animales porque generan protección a largo plazo contra infecciones y evitan la aparición de signos clínicos, pero no suelen prevenir la infección. A pesar de esta limitación, las vacunas disminuyen la prevalencia y la letalidad de muchas enfermedades, ya que disminuyen la probabilidad de transmisión del patógeno dentro de la población y el impacto sobre la salud a nivel individual al reducir la carga del patógeno en diversos tejidos. Por tanto, el efecto de la vacunación a nivel poblacional es muy positivo para controlar una enfermedad.

El efecto de la vacunación a nivel poblacional es muy positivo para controlar una enfermedad.

Cualquier vacuna está compuesta por un antígeno o una combinación de antígenos y otros componentes, entre los que destacan los adyuvantes, que son sustancias que influyen principalmente en la respuesta a la vacunación y pueden potenciar o modificar la respuesta al antígeno. De esta forma, pueden permitir reducir la cantidad de antígeno utilizado o el número de dosis a administrar, y pueden resultar esenciales en la inducción de memoria a largo plazo. Cabe destacar que los adyuvantes presentes en las vacunas comerciales son, en muchas ocasiones, una mezcla de adyuvantes cuya composición exacta se encuentra protegida por una patente.

A pesar de que existen muchas posibilidades tecnológicas, las vacunas disponibles con mayor frecuencia en la especie porcina son vacunas inactivadas (víricas y bacterianas), vacunas vivas (sobre todo víricas y alguna bacteriana) y vacunas de subunidades de microorganismos (toxoides o fracciones de un microorganismo, que generan una respuesta inmunitaria protectora). Cada combinación de antígeno y adyuvante es capaz de generar un tipo de respuesta inmune protectora en los animales que se caracteriza por un patrón de respuesta humoral (producción de anticuerpos) o de tipo celular, es decir, células (sobre todo linfocitos) que son capaces de destruir células infectadas por virus u otros microorganismos intracelulares.

En el prospecto de cada vacuna se detalla la dosis a aplicar y la ruta por la que se debe administrar. En consecuencia, la cantidad de antígeno presente es la necesaria para desencadenar una buena respuesta inmunitaria, y cualquier reducción puede conllevar la generación de una respuesta inmunitaria insuficiente. Desde un punto de vista práctico, puede ser necesario generar una respuesta inmunitaria adaptativa frente a varios patógenos que pueden infectar al animal en un periodo de tiempo muy corto o porque interesa minimizar el manejo de los animales a la hora de administrar las vacunas. En este caso, es muy recomendable utilizar vacunas diseñadas para contener múltiples antígenos en su composición, ya que si se mezclan varios antígenos en una mezcla no adecuada (antígenos más adyuvante) puede que no se genere una buena respuesta frente a uno o varios antígenos.

La medición de la respuesta inmune de tipo celular no se puede cuantificar de modo rutinario a nivel de campo. Sin embargo, los laboratorios farmacéuticos pueden disponer de esta información que se obtiene durante el desarrollo de las vacunas y su registro ante las autoridades sanitarias.

Históricamente, se ha cuestionado si el uso de vacunas que contienen múltiples antígenos puede generar una respuesta inmunitaria insuficiente o incrementar la probabilidad de generar reacciones adversas. La evidencia científica revela que estas dos sospechas no son ciertas.  Si la vacuna está bien diseñada (combinación de antígenos y adyuvante/s), se puede originar una buena respuesta inmunitaria frente a múltiples antígenos sin incrementar la probabilidad de generar reacciones adversas.

¿Podemos monitorizar la respuesta inmune?

Es evidente que sería muy interesante poder monitorizar la respuesta inmune generada por las vacunas a nivel de campo. ¿He vacunado bien a los animales? Normalmente se está muy acostumbrado a medir la respuesta inmune de tipo humoral (anticuerpos) que se produce tras una infección natural o tras la aplicación de una vacuna e intuitivamente se “asocia” este título o nivel de anticuerpos con la protección obtenida por el animal. Sin embargo, como hemos comentado previamente, la generación de una respuesta inmune de tipo celular puede ser muy necesaria para conferir una buena protección sobre todo frente a patógenos con fases intracelulares.

Desgraciadamente, la medición de la respuesta inmune de tipo celular no se puede cuantificar de modo rutinario a nivel de campo. Sin embargo, los laboratorios farmacéuticos pueden disponer de esta información que se obtiene durante el desarrollo de las vacunas y su registro ante las autoridades sanitarias. Además, existen herramientas bioinformáticas que predicen la cobertura antigénica de una vacuna frente a las cepas víricas circulantes.

Sería muy interesante que el clínico se acostumbrara a revisar la información disponible en cuanto a la respuesta humoral y celular generada por las vacunas para entender mejor cómo se genera la protección en los animales tras su aplicación. Este punto puede ser incluso más interesante en vacunas que contienen varios antígenos en su composición.

¿Hemos revisado la información de la respuesta inmune generada por vacunas en los prospectos?